08 febrero 2007

Erika Ortiz, intimidad e información



El fallecimiento de Erika Ortiz, de 31 años, hermana de la Princesa de Asturias, es una noticia estremecedora por tratarse de una persona joven que deja, además, una hija de 6 años. Esa muerte debería quedar en el ámbito privado de los familiares de Erika, una mujer que nunca quiso entrar en la vorágine de los medios de comunicación que someten a asedio cotidiano a las personas de relevancia pública y a sus allegados. Un acoso que la propia Erika sentía como sucio e insoportable hacia ella y hacia su familia.

Cabe ahora exigir el máximo respeto, por más que el impacto de la noticia, conocida en la mañana de ayer, desatara de inmediato el morbo de algunos medios tradicionalmente poco respetuosos con la intimidad de las personas. Era inevitable que la proximidad de Erika Ortiz con la familia real amplificara la triste noticia de su muerte. Pero sería bueno que nadie tratara ahora de buscar precisamente en esa cercanía a la Zarzuela el aliciente para sacar punta al suceso. Se haría con ello un grave daño a la familia de la fallecida y también a los miembros de la Casa Real, que en general han sabido mantener siempre un tono discreto y alejado tanto del sensacionalismo como del mundo rosa. Algunos medios no han sabido respetar la vida de personas que, como Erika Ortiz, huyen de los focos y se han visto involucradas en este acoso por razones circunstanciales y no buscadas.

El terrible final de Erika va a poner a prueba la madurez de los medios españoles. Si entre todos somos capaces de mantener el respeto a la privacidad de esta familia, habremos ganado una batalla para la convivencia democrática y el respeto a las personas.


Editorial de El Periódico de Extremadura

3 comentarios:

lindanina dijo...

Gracias por el tratamiento de esta noticia, y el respeto mostrado que no abunda ni en los periodicos digitales ni en blogs y por supuesto tv. Mi pésame a la familia.

gonzo dijo...

ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON ESTA NOTA EDITORIAL

leca dijo...

mi mas sincero pesar a la familia